Un día se dió cuenta que no estaba tan lejos y fue el mismo día que dejo de preocuparse por lo que había adelante.
Un día se dió cuenta que el precipicio no estaba tan alto, el mismo día que dejo de mirar hacia abajo.
Y, finalmente, descubrió que no estaba tan sola el mismo día que dejo de mirar sólo su ombligo...
Y el bucanero que existía en tu mente, se ahogó
perdiendo su galeón..
Y aquella chispa que encendía tu sol, se extinguió
se te bajó el telón.
(Y cuando ya ni yo sé sepa lo que sienta, siempre va a estar la música para hablar por mí... Hoy no estoy bien, será el año, el verano, serán los años.. no sé.)
Mirarte ya no es lo mismo. No sé que te habrá o qué me habrá o que nos habrá pasado, pero algo se quebró. Capaz ni lo notaste, ser colgado era tu mayor rasgo, pero a mí me duele y mucho. Me duele por el tiempo, porque no me alcanzó para abrazarte lo suficiente, para darte más consejos, para decirte cuánto te quería. 
Esa noche te encontré, brillabás en la inmensa oscuridad del lugar. Supuse que esa luz que emanabas me ayudaría a caminar, así que no dude en aceptar tu mano cuando me invitaste a hacerlo. Y, así, empezamos a caminar. Nunca dejó de sorprenderme tu brillo, era inmenso, hermoso, llegue a pensar que me lo contagiabás cada vez que me mirabas. Sentí que brillaba con vos, que yo podía iluminarte, mientras vos a mí.
Caminábamos, pero podía llegar a asegurar que mis pies llegaron a levantar vuelo, pero el aterrizaje fue rápido cuando me percate de un movimiento... era tu mano que se desprendía de la mía. 
Se me cruzó por la cabeza retenerla pero mientras pensaba, vos ya habías empezado a caminar en solitario. Vos te ibas alejando sin mirar que había pasado conmigo. Te fuiste vos, tu brillo y la sensación de vuelo que me regalaste... 
somos personas distintas, por mucho que nos parezcamos, cruzamos el mismo camino, al mismo tiempo, pero un día se divide y cada una elige para dónde encarar.
Nada corta ese hilo imaginario que nos une, pero el hilo se estira, sin romperse, para que cada una sea capaz de elegir su destino.. Nacemos, nos conocemos, jugamos, aprendemos, crecemos, nos amamos para siempre.
Y esa noche no paraba de reír, se entrego completamente abrazada a la algarabía de estar viva. 
Contó su secreto más profundo, pero nadie la escucho...